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Pizza y Vino

Quizás la pizza es uno de los delivery que más te ha acompañado desde tiempos inmemoriales, o tal vez estos últimos meses aprendiste a hacerla en casa, o la masa madre se transformó en un must en tu requerimiento de pizza… Sea como sea, la pizza siempre está, ¿y qué mejor que acompañar esta maravilla crujiente que con una copa de vino que acorde?

Veamos cómo podemos ir combinando cada tipo de pizza:

1) PIZZA MARGARITA CON VINO ROSADO SECO
Se llama así en honor a la reina Margarita, quien eligió esta pizza porque le recordaba a la bandera de Italia: verde (hojas de albahaca), blanco (queso mozzarella) y rojo (tomates). La podemos maridar con un vino rosado seco, o si preferimos un tinto, debemos ir por uno liviano tipo Garnacha.

2) MARINARA (O PIZZA CON MUCHO AJO) CON PINOT NOIR
El ajo es el toque distintivo de su sabor, y por eso se combina mejor con un tinto ligero. ¿El elegido? Pinot Noir.

3) PIZZA CON CHAMPIÑONES Y PINOT NOIR O CHARDONNAY
El sabor terroso de los hongos se potencia con un vino especiado, y en este caso, un Pinot Noir vuelve a hacer sus maravillas. Si preferimos un vino blanco, el Chardonnay también combina con las notas de las trufas y los hongos.

4) PIZZA CUATRO QUESOS Y CABERNET SAUVIGNON
Para una cuatro quesos, con un gran potencial de sabor, necesitas también un componente fuerte, vinos con cuerpo y potentes en boca. Un tinto que haya tenido paso por barricas y potencia en boca, como un Cabernet Sauvignon, puede ir bien.

5) PIZZA CON SALAME Y CABERNET FRANC
El sabor preponderante de este tipo de embutido, junto a su variedad de notas que van desde la pimienta al azúcar, necesita un vino enérgico y robusto para contrarrestar, como el Cabernet Franc. Para las pizzas con alto contenido en carne, necesitamos un poderoso vino tinto como el Cabernet Sauvignon o el Syrah.

 

 

 

 

 

 

 

6) Y POR ÚLTIMO LA DE LA DISCORDIA: PIZZA CON PIÑA Y ESPUMANTE
Hawaiiana. Es una de las pizzas más controversiales por su osada combinación de jamón con piña. O a la amas o la odias, no hay medias tintas, y también se potencia con el vino adecuado. En este caso la pareja perfecta es un Riesling, que por sus notas ácidas refresca el paladar, y por su dulzura eleva los sabores del jamón y la piña a un nivel superior. Si tienes ganas de burbujas, una copa de espumante también es una buena elección.

¡Listo! Nos damos con pagados si a partir de ahora comienzan a descorchar una botellita para cada pizza que disfruten. Hagan una pausa, ¡y disfruten!