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#MARTESMATEOS: Explorando Chile, empezamos en el Norte Chico

Por Rocío Marchant @rociomarchantz

¡Hola mis queridos Winelovers! Luego de haber recorrido el camino de los vinos sustentables, comenzaremos a conocer Chile y sus fronteras vitivinícolas, de norte a sur. Partiremos por los principales valles productores, y al final recorreremos casos particulares que encontramos a lo largo de nuestro país. ¡Sigan hasta el final, que esto viene para largo y es muy interesante!
Vamos a partir por la primera GRAN FRONTERA vitivinícola, “el nuevo en el barrio”, el Valle de Atacama y Huasco, para continuar después con los consolidados valles de Elqui y del Limarí, ambos de la Región de Coquimbo. Porque además de ser uno de los escenarios naturales más hermosos que tenemos, ya son consolidados valles productores de vino, siendo las variedades más plantadas el Chardonnay, Sauvignon Blanc, Syrah y Pinot Noir, todas de clima frío (¡a que no se esperaban eso!) y plantadas en altura en los valles.

VALLES DE ATACAMA Y HUASCO
Atacama y Huasco son la nueva frontera para el vino chileno; si bien hay producción más al norte, es a partir de esta zona -y hacia el sur- que se realiza a mayor escala.
El Valle de Atacama -que destaca por su clima extremo, desierto y alta nubosidad- se ha comenzado a explorar en búsqueda de terruños que produzcan vinos de alta calidad; aquí se encuentra emplazado, por ejemplo, el viñedo Tara, de Viña Ventisquero, cuyos vinos han sido muy bien recibidos a nivel mundial.
 

Avanzando un poco en dirección sur encontramos el Valle de Huasco, que se puede dividir en 2 zonas: Huasco Costa y Huasco Alto. En Huasco Costa -a unos 20 km del Océano Pacífico- las vides de Sauvignon Blanc, Chardonnay y Syrah crecen bajo una influencia costera fresca, con brumas marinas matinales y fuertes brisas costeras, como vemos en las fotos de los viñedos Nicolasa y Longomilla, también de Viña Ventisquero. En Huasco Alto -desde Vallenar hacia la cordillera- está Alto del Carmen, donde se produce el tradicional pajarete, ese vino dulce y aromático resultado de la mezcla de diferentes uvas Muscat cultivadas a más de 1.100 metros sobre el nivel del mar.

VALLE DEL ELQUI
Sin duda uno los destinos más conocidos de Chile, por la claridad de sus cielos y el misticismo que lo rodea. Elqui ha sabido ganarse su espacio en la vitivinicultura chilena con una geografía única; se eleva rápidamente desde las bajas terrazas de la zona costera -con marcada influencia oceánica-, atravesando un valle con una gran diversidad de microclimas, hasta llegar a las altas cumbres de la Cordillera de Los Andes. En sus suelos graníticos se están produciendo Syrah de clase mundial.
Es reconocido por el pueblo Pisco Elqui, los observatorios astronómicos y pisqueras locales, pero además por la presencia de destacadas viñas que podrás visitar, una vez finalizadas las restricciones sanitarias: Falernia, Mayu, Cavas del Valle, Viñedos Alcohuaz (en las fotografías), San Pedro (viñedo de Kankana y 1865) y Elqui Wines.

VALLE DEL LIMARÍ
Calor de día y frescura de noche; mar por un lado y desierto por el otro; suelo muy calcáreo, arcilloso, y con abundancia de piedras aluviales. Así podemos definir al Valle del Limarí, lugar que ha dado excelentes resultados y vinos increíbles. La brisa costera, la luminosidad y suelos de alta mineralidad hacen del Limarí un valle ideal para la producción de cepas blancas y tintos frescos, aún cuando la persistente sequía ha hecho difíciles las cosas para los viñateros del sector durante los últimos años.


Una de sus características -y que es muy buscada a nivel mundial para la producción de vinos de alta calidad- es su suelo calcáreo, lo que ha puesto al Valle del Limarí en el escenario vitivinícola mundial, ya que suele asociarse a la producción de Chardonnay de altísima calidad, con un nivel de frescor y acidez inigualable, y de larga guarda.
En este oasis en medio de montañas imponentes y secas el Océano Pacífico igual se hace presente a través de la camanchaca, esa bruma marina que se adentra en el valle y refresca las mañanas y noches.
Una vez terminada las cuarentenas puedes visitar las viñas Tabalí (en las fotos), Maycas del Limarí y Ocho Tierras.
Eso es por esta semana; te dejamos harto por asimilar y muchos terruños por probar, ¿no? Les dejamos la tarea entonces: ¡a probar vinos norteños!
¡Salud y saludos a todas y todos!