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#MARTESMATEOS: EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO

Por Rocío Marchant @rociomarchantz

“En la variedad está el gusto”, dice el dicho, ¿verdad? De eso vamos a hablar precisamente, de las variedades de uvas (o cepas) que se utilizan para producir el vino que llega a nuestras mesas
Pero ¿sabemos cuáles son las variedades? Cuando hablamos de Cabernet Sauvignon, Merlot o Sauvignon Blanc, ¿sabemos qué son? La respuesta es simple: son las variedades o tipos de uvas con las que se hace el vino. Así como cuando en el supermercado elegimos entre una manzana Fuji o una Royal Gala, las uvas también tienen diferentes variedades con diferentes características que generan diferentes tipos de vinos.


A nivel mundial, hasta el día de hoy se conocen más de 1.368 variedades. ¿Qué pasa en Chile? La gran mayoría de los vinos producidos en nuestro país vienen con no más de 10 variedades, en las que intentaremos profundizar someramente a continuación:

Cabernet Sauvignon: Esta cepa es conocida por producir al “rey de los vinos tintos” por su equilibro y capacidad de guarda, y que muy bien ha sabido hacer de Chile su segundo hogar. Se produce principalmente en los valles de Aconcagua, Maipo, Cachapoal y Colchagua.

Merlot: Sigue siendo una de las variedades más producidas a nivel mundial, con vinos aterciopelados, elegantes y altamente combinables en la mesa. Ha abierto su camino y generado fans por ser un “vino suave”.

Syrah: Está cobrando cada vez más adeptos. Es una variedad que requiere mucho sol y altas temperaturas para crecer en condiciones óptimas, pero también da excelentes resultados en climas fríos. Intensidad es su palabra, con un color violeta brillante y oscuro, y aromas a fruta negra y olivas.

Pinot Noir: Muy exigente de un buen terruño y clima frío, en los valles de Casablanca, San Antonio y BíoBío se están transformando en emocionantes productores, con vinos de una increíble calidad y altamente competitivos a nivel mundial. El Pinot Noir chileno está logrando vinos de excelente color, larga guarda y el justo frescor requerido por esta cepa.

País: Cepa histórica en Chile, se ha desarrollado en la zona centro-sur de Chile, especialmente en el secano interior. Ha sabido guardar viñedos de más de 200 años de antigüedad, aún activos productores de excelentes vinos, que desde hace algunos años han generado gran interés por parte de la prensa y consumidores.

 

Sauvignon Blanc: Íntimamente ligada a climas fríos, e históricamente al Valle de Casablanca, esta variedad blanca está definida por la palabra frescor, con vinos altamente aromáticos, caracterizados por frutos cítricos con notas que maridan con mar y recetas costeras.

Chardonnay: Esta variedad blanca ha sabido adaptarse a zonas de climas fríos como Casablanca, San Antonio, Aconcagua, y de modo más reciente y con mucho éxito en el valle del Limarí. Intenso en boca, es una cepa que agradece el paso por madera, otorgándole complejidad y tonos a avellanas tostadas en su justa medida.

 

Riesling: En Chile se cultiva principalmente en los valles más fríos del sur de Santiago, como Rapel, Curicó y Maule. Con matices verdosos hasta dorados, su aroma está marcado por diversas variedades cítricas, como el pomelo y el limón, además de frutas blancas. Es un vino blanco que va perfecto con comidas especiadas como la tailandesa o la india (buen dato, ¿no?)

Ya saben amigos. La misión de esta semana es atreverse, porque seamos honestos, en general tenemos nuestro tipo o variedad de vino regalona, al que acudimos como caballito de batalla cada vez que nos enfrentamos a la decisión y a la que nos aferramos constantemente, pero créanme… Hay un muuuuundo allá afuera, ¡y a cada ocasión su vino! Y esto recién comienza, porque hay muchísimas otras cepas interesantes que profundizaremos más adelante.