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EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO (PARTE II)

por: Rocío Marchant (@rociomarchantz)
Rocío Marchant (@rociomarchantz)

Y seguimos recorriendo las variedades de uva que se producen en nuestro país. La semana pasada revisamos aquellas más clásicas y que vemos cotidianamente en nuestras mesas. Ahora nos pondremos un poco más winegeek, y vamos a explorar cepas más desconocidas pero igual de interesantes. Así es que preparen sus copas, que acá vamos:

  • Carmenere: Esta cepa tinta desapareció de los viñedos europeos a mediados del siglo XIX, y se redescubrió en Chile, cien años después. Nuestro país se ha transformado en su refugio a nivel mundial, siendo el terruño de Colchagua el que presenta la mayor superficie plantada con esta variedad. Cepa única para ser disfrutada con comida chilena, gracias a sus especias características.
  • Garnacha: Tinto muy conocido en el sur de Francia, uno de los más producidos en España, y que en Chile está empezando a popularizarse. Son vinos redondos y amables, con gran intensidad aromática (frutas negras muy maduras, ciruelas secas) y con buena capacidad de guarda.
  • Petit Verdot: Su plantación no es muy difundida a nivel mundial, siendo generalmente parte de ensamblajes tintos en vinos de alta calidad. Posee pieles gruesas (característica que comparte con el Cabernet Sauvignon) muy potente en boca, alta carga tánica, de gran concentración y rica en color.

  • San Francisco: Conocida como Negramoll en Canarias, San Francisco debe haber llegado a Chile junto a la cepa País y el Moscatel, con los conquistadores españoles. A diferencia de la País, es mucho menos tánica, también tiene una fuerte dosis de frutas y, quizás, carece de ese lado terroso.

 

  • Viognier: Pese a que está presente en Chile hace un par de décadas, el Viognier es uno de los vinos blancos menos explorados del país. A diferencia de los conocidos Sauvignon Blanc y Chardonnay, es una variedad que disfruta del calor y goza de un cuerpo más potente y graso. Fresco e intenso, con notas especiadas, es muy versátil en la mesa, siendo capaz de maridar incluso carnes más pesadas, como el cerdo.

¡A atreverse y probar variedades diferentes! Porque para para cada oportunidad hay un vino esperando y, quién sabe, quizás saldremos de estas cuarentenas con un poco más de conocimiento de vinos y valles. ¿De qué variedad quieren que hablemos para la próxima?

¡Salud y salud para todos!