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¿Cómo guardo mis vinos, si no tengo una cava especial?

Hay muchas preguntas que los fanáticos del vino nos hacemos cuando llega el momento de guardar las botellas. Porque también hay decenas de consejos o mitos que aseguran se conservará mejor hasta que los consumas. Aquí tenemos algunas recomendaciones de Rocío Marchant, enóloga y LATAM Market Coordinator de Vinos de Chile.

1.- La postura: Si, como muchos, te has transformado en usuario(a) frecuente del e-commerce de las viñas, es probable que te encuentres de improviso con un número importante de botellas. Entonces, considera que aquellos que vas a consumir de inmediato (o dentro del mes) puedes guardarlos en posición vertical. De lo contrario el vino debe estar en contacto con el corcho, es decir en posición horizontal. ¿Cómo? Sobre una superficie plana coloca las botellas en fila, tumbadas. ¡Así de simple!

2.- ¿Dónde? La temperatura ideal para conservar una botella es siempre inferior a 15ºC; si nos pasamos aumenta la actividad microbiana, y se corre el riesgo de que los componentes del vino se alteren (¡por eso las bodegas son siempre tan frías!). Por otro lado, el peor enemigo de una botella es un cambio brusco de temperatura. Entonces, hay que mantenerlas en un lugar fresco, bien ventilado, con una humedad entre el 60% y el 70%, y sin oscilaciones térmicas importantes. Por eso se recomienda, en general, algún mueble del living o una despensa.

3.- A media luz. La mayoría de las botellas de vino son de vidrio verde oscuro, especialmente los tintos. ¿Sabes por qué? La luz no es amiga de la buena conservación. En el caso de los blancos y los rosé, que se vea el color se valora mucho desde el punto de vista del marketing, por eso no se embotellan con vidrios opacos. Por eso, para este tipo de vinos es aún más importante la oscuridad y los lugares poco iluminados.

4.- Me quedó media botella… Sin juzgar a nadie, lo normal es que el consumidor de vino, solo o en pareja, no siempre se termina una botella cuando la abre. Cuando esto pasa, lo ideal es contar con un sistema de cierre al vacío, porque un tapón de este tipo evita el contacto con el aire y, por tanto, la oxidación. Dato: los blancos y rosé suelen ser especialmente sensibles a la oxidación. Si no tenemos cómo mantener el vacío dentro de la botella, podemos recurrir a tapar lo mejor posible la botella con el corcho que venía originalmente en la botella, y ponerlo inmediatamente al refrigerador; las bajas temperaturas ayudan a conservar el vino abierto por más tiempo, ralentizando su degradación.

5.- Para guardarlo por años. Quizás tienes la intención de guardar un vino para algún momento especial, por ejemplo, 10 o 15 años. En ese caso lo primero es fijarte si es un vino de guarda, y tratar de no moverlo por todo ese tiempo (¡también para evitar tentaciones!), en un lugar resguardado de la luz y temperatura lo más constante posible a lo largo del año. El vino de guarda se elabora a partir producciones de uva que tienen alta calidad, concentración y proceden de viñedos excepcionales, donde el suelo y las condiciones climáticas multiplican su potencial.