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Christian Sepúlveda, enólogo de J. Bouchon: “Como país tenemos pendiente una mayor exploración en la altura de Los Andes”

Por Fernanda Schmied

Es Ingeniero Agrónomo, enólogo de la Universidad Mayor y Magíster en Enología y Vitivinicultura de la Universidad de Chile. “Mis inicios en la viticultura fueron en el campo de mi familia en Molina; allá ayudaba a manejar el campo mientras estaba en la universidad, entre el 2003 y 2007”. Hoy es el enólogo de Viña J. Bouchon, y previamente estuvo en Viña Tabalí, donde se especializó en vinos de clima frío, y tuvo experiencia en la viña de Comnte Armand, conocida por sus Chardonnay y Pinot Noir, en Borgoña, Francia, y en Felton Road Wines, de Nueva Zelanda.

El 2019 fue reconocido por el crítico de vinos y Master of Wine británico, Tim Atkin, como Enólogo Joven del Año, y en nuestro país, el Círculo de Cronistas Gastronómicos y del Vino lo distinguió como Mejor Enólogo del Año. Este 2020, las revistas Wikén y del Campo de El Mercurio entregaron su novena versión del “Premio a la Innovación en el Vino Chileno”, que reconoce los proyectos más novedosos de la producción vitivinícola a lo largo de todo el país; destacaron a Christian Sepúlveda como Premio al Enólogo Joven, describiendo a Viña J. Bouchon como “uno de los proyectos más innovadores y jugados de la industria nacional”.
Sobre estos reconocimientos, Christian dice que “siento que son premios al equipo de la viña y al trabajo que venimos realizando los últimos 5 años”.

En materia laboral y de enología, ¿qué ha sido lo más distinto de este año?
Uff, la verdad es que ha sido una vendimia que nadie olvidara jamás. El hecho de trabajar con la incertidumbre del COVID-19, y con cierto miedo de que no pudiéramos terminarla en forma normal, le agregó cierto estrés a una época que de por sí implica mucho trabajo. De hecho, nos fuimos a vivir con toda mi familia al campo, donde está la bodega, así es que fue una vendimia aislada, pero en familia; siento que eso me permitió tener una conexión distinta con los vinos que en años anteriores, y fue más gratificante en el sentido familiar.

Y ahora, ¿cómo han seguido trabajando?
Después de la vendimia me fui a trabajar desde la casa, dado que estábamos esperando mellizos y por seguridad me dieron la opción de trabajar así, cosa que agradezco. Hoy estamos con turnos, algunos días con teletrabajo y otros en la bodega.
La primera semana fue un poco más difícil, pero estableciendo horarios se puede trabajar de buena forma. Y en lo familiar es una forma de estar más presente en casa.

¿Qué destacas de J. Bouchon?
La conexión que hemos tenido en el último tiempo con el Maule y su gente, y el ambiente, donde se promueve la creación y la libertad, algo que todo enólogo anhela.
Ha habido grandes cambios en los últimos años que no han sido sólo cosméticos, sino filosóficos, y creo que eso se nota en los vinos que producimos hoy en día.

¿Cuáles son las cepas preferidas por los chilenos?
En general Cabernet Sauvignon y Carmenere, pero también hemos visto una mayor demande en cepas como País, lo que va de la mano con el rango de edad; en general los jóvenes son más abiertos a probar esta variedad. Los últimos años hemos visto que se ha empezado a ampliar el horizonte a variedades no tan conocidas desde el consumidor promedio, como País, Semillón, Carignan o Cinsault, entre otras.

¿Dónde está el futuro de los vinos de Chile?
Chile va a seguir siendo para el mundo un gran productor de vinos Cabernet Sauvignon, pero también otras variedades que no están en otras partes, como País.
En términos de horizontes vitivinícolas, la barrera sur se ha ido corriendo a lugares cada vez más extremos, y creo que tenemos pendiente una mayor exploración en la altura de Los Andes.

¿Qué cepas te gustan más?
Me gusta mucho la variedad País, porque siento que da a conocer de muy buena forma los distintos terroir de Chile. También disfruto mucho los buenos Pinot Noir. En blancos soy muy fan del Chenin Blanc, y como tipo más que variedad también, disfruto mucho los Champagne.