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Cada cepa en su lugar

por: Rocío Marchant @rociomarchantz
Rocío Marchant @rociomarchantz

En casi todo el mundo se pueden producir uvas para vino, ¿pero se puede producir vino de calidad en todos esos lugares?

La respuesta va ligada a una sentencia: a cada cepa su clima preferido, aquel en donde se desarrollará de mejor manera. Por eso que muchas veces escuchamos que Chile posee un clima extraordinario para la producción de uvas. ¿Quieren saber por qué y cuáles son las claves para que un clima sea ideal para una cepa u otra? Sigamos leyendo entonces.

Las influencias climáticas de una zona determinan en gran medida el tipo de variedades que se cultivarán, pero también en el tipo de prácticas en el viñedo. Las parras piden la presencia de sol, calor y agua para su sano desarrollo. La luz (más bien la cantidad de días soleados durante el año) también influye, e incluso el tiempo de receso que se produce después de la cosecha, cuando la vid esencialmente se cierra y reserva su energía para el comienzo del ciclo de crecimiento del próximo año.
También el viento o la diferencia de temperaturas entre el día y en la noche, y un largo etcétera, determinan que un clima sea ideal para una u otra variedad de uva. Pero hay que tener en cuenta que en el mundo del vino se suele agrupar las características climáticas, y clasificar en vinos de clima frío o clima cálido.

En Chile el cultivo de la vid se produce en una sección de norte a sur de una longitud aproximada de 1.200 kms., lo que genera diversas regiones vitivinícolas. La mayoría de estas regiones corresponden a valles de ríos que nacen en la Cordillera de Los Andes y desembocan en el Océano Pacífico. En términos de sanidad de las uvas, nuestro país posee condiciones extraordinarias. Los veranos secos y la falta de lluvias en el período de crecimiento activo de la parra -sumados a las barreras geográficas naturales que constituyen el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes- hacen muy bajo el índice de enfermedades. Y, si continuamos bajo la lógica de agrupar los vinos como de clima frío o cálido, en nuestro país encontramos ambos escenarios.

Por un lado, en Chile el clima fresco está generalmente determinado por la latitud, pero también puede ser el resultado de la cercanía al mar y de la elevación, como es el caso de algunos viñedos experimentales andinos. Los vinos o variedades de climas fríos producirán vinos de menor graduación alcohólica, más florales y, en el caso de los tintos, taninos menos pronunciados y aromas más complejos y delicados. Los valles productores fríos están generalmente destinados a producir vinos blancos o cepas tintas que maduran perfecto en climas frescos, presentando mayor frescor en el vino también, como es el caso de los Pinot Noir o los Syrah. Estas cepas están ubicadas en todos los valles productores cercanos a la costa (Leyda, San Antonio, Casablanca), algunos casos en el norte (Limarí) y en valles al sur de país, como Bíobío, Malleco, Osorno y otros.

 

Por otro lado, las cepas que prefieren climas y valles más cálidos son aquellas destinadas a la producción de vinos tintos más “tradicionales”, como el Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenere, etcétera. Estas cepas agradecen un clima cálido diurno que les permita llegar a madurez, de pieles gruesas que para las variedades tintas garantizan un vino con taninos bien estructurados. Los vinos de climas cálidos generalmente tienen mucho más peso que aquellos de climas fríos. Sus niveles de azúcares se traducen en un mayor contenido de alcohol. Los tintos son profundos y potentes, con especias y notas de fruta negra, como cereza y ciruela. Y la madurez de las uvas también suele otorgarle notas de fruta seca al vino.En Chile, la Cordillera de la Costa y de Los Andes forman fronteras naturales que marcan una zona vitivinícola llamada “Entre Cordilleras”. Aunque su clima es mediterráneo, tiene características de clima cálido (con estación de verano prolongada, calurosa y seca, pero sin temperaturas extremas, con días cálidos y noches templadas).Los principales valles chilenos productores de vinos de clima cálido son Aconcagua, Maipo, Cachapoal, Colchagua, Curicó y Maule.

 

Entonces, la próxima vez que vayan a elegir una botella, presten atención a su procedencia, imagínense el viñedo y cómo el clima va moldeando los sabores y aromas que encuentran en el vino. Es decir, continúen enamorándose cada semana de los detalles ocultos y encapsulados que descorchan cotidianamente.

¡Salud para todos!